América Latina y El Caribe

Report Year:   
2010 - TIC y sustentabilidad ambiental
Organización: 
LaNeta

Autora: Olinca Marino

 

Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y los sistemas de vigilancia y alerta temprana son un factor esencial para el combate del cambio climático. En este sentido varios gobiernos en América Latina y el Caribe (ALC) han estado implementando programas que las incorporan para estos propósitos. A nivel regional se encuentra una tendencia de enfatizar el potencial de las TIC para la mitigación y adaptación a las “nuevas” condiciones resultantes del cambio climático.

Durante la Conferencia de Cambio Climático realizada en Bali, Indonesia en 2007, las TIC fueron visibilizadas globalmente como elementos esenciales para la reducción de gases de efecto invernadero (GEI). Desde allí se las ha considerado una herramienta importante de apoyo a la adaptación y mitigación del cambio climático[i]. Algunos gobiernos, instituciones académicas, organizaciones de la sociedad civil y empresas de la región de LAC han dado continuidad a dicha Conferencia al aceptar el llamado de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para la realización del Simposio sobre las TIC y el Cambio Climático llevada a cabo en 2009 en Ecuador. Este fue quizás el evento más notable en la región, debido a su intento de reunir aportes desde una perspectiva multisectorial, encaminados a ofrecer análisis y opiniones y estimular acciones orientadas a enfrentar los efectos del cambio climático.

No obstante, por su parte, en América Latina varios grupos de la sociedad civil están llamando la atención insistentemente respecto de las condiciones particulares generadas por el cambio climático y orientando el análisis de las causas que lo provocan en los patrones de consumo y producción desarrollados por las sociedades modernas. Numerosos foros de la sociedad civil se han realizado en países de América Latina con el objetivo de reflejar el cambio climático y las causas originadas de la mano del hombre, resultantes de formas de consumo y producción y de estructuras de mercado que implican un uso excesivo de recursos, derivando directamente en altos niveles de GEI.

Sin dudas, el evento más difundido en este campo fue la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, realizado en Cochabamba, Bolivia, en abril de 2010, y que reunió a más de 20.000 participantes provenientes de 130 países de todo el mundo. El Acuerdo de los Pueblos aprobado en la Conferencia destaca:

“La ‘visión compartida’ para la ‘Acción Cooperativa a Largo Plazo’ en las negociaciones sobre el cambio climático no debe reducirse a la definición del límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras medidas esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza[ii]. " 

Respecto de la tecnología en particular, los participantes de la Conferencia resolvieron que el desarrollo del conocimiento y de la tecnología debe ser visto como una parte integral de un esfuerzo más amplio por atender las causas de base, estructurales y de raíz del cambio climático. Además establecieron que para reducir las emisiones en la siguiente década y para atender el creciente daño causado por el cambio climático, es esencial implementar tecnologías social y ambientalmente sanas en cada país, en cada sector y en cada lugar, para ayudarnos a vivir bien y en armonía con todos y cada uno de nosotros y con la Madre Tierra”.

Numerosas conclusiones de la Conferencia de los Pueblos fueron incorporadas a un documento de Naciones Unidas sobre Cambio Climático utilizado como texto de negociación de los 192 países que se reunieron en Bonn, Alemania en agosto de 2010[iii]. Algunos de los puntos que fueron incorporados para su consideración en las negociaciones son:

  • Reducir un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de los países desarrollados para el segundo período de compromisos bajo el Protocolo de Kyoto, que cubre desde 2013 a 2017.
  •  Garantizar una distribución equitativa del espacio atmosférico, teniendo en cuenta la deuda climática de los países desarrollados hacia los países en desarrollo, basado en su responsabilidad histórica por la emisión de gases de efecto invernadero.
  •  Promover medidas que modifiquen los patrones de consumo de los países desarrollados.
  •  Adoptar las medidas necesarias en todos los foros relevantes para dar acceso a los derechos de propiedad intelectual de tecnologías utilizables para la adaptación y mitigación del cambio climático.

 

Esto es particularmente relevante, dado que las poblaciones de la región de ALC enfrentan constantes peligros como resultantes de eventos relacionados con el cambio climático, como son las sequías  huracanes, inundaciones, elevación del nivel del mar, desbordamientos de ríos, cambios en los niveles de caídas de lluvias, degradación de la Amazonía

[i]y deshielo de los glaciares andinos, aunados al ya de por sí desequilibrado sistema de manejo de recursos naturales (deforestación, extracción de materias primas y monocultivos). De acuerdo con observaciones del Intergovernmental Panel on Climate Change  (IPCC – Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) se anticipa, entre otras consecuencias, para la región de ALC que en zonas templadas de la región disminuirá el rendimiento del maíz; la productividad de las regiones tropicales y subtropicales se reducirá a un tercio de los niveles reinantes y se registrará un posible aumento de la salinización y la desertificación en zonas secas. El cambio climático amenaza con erradicar muchas comunidades rurales de la región pues la elevación del nivel del mar puede obligar a muchas comunidades ubicadas en las zonas costeras bajas y deltas a desplazarse a zonas más elevadas

[ii]La región de ALC produce entre el 4% y 12%[iii] del total de GEI a nivel mundial, pero su población que, con su gran diversidad biológica y cultural, contabiliza el 8,6% de la población mundial, se encuentra constantemente en situación de emergencia provocada por las emisiones de GEI de otras regiones del mundo.

El promedio de emisiones de carbono per capita en la región de ALC es de 2,6 toneladas anuales, que resultan un número bajo si se lo compara con las 7,9 toneladas en Europa y las 19,9 de Estados Unidos. En comparación  con el resto del planeta, de estas emisiones en ALC, una menor proporción proviene del consumo de energía, mientras que una proporción más alta proviene de los cambios en el uso de la tierra. Es importante señalar, sin embargo, que la cuota de la región en las emisiones globales de GEI ha declinado en décadas recientes en términos porcentuales, a pesar de que en términos absolutos, las emisiones totales continuaron aumentando.

Por ejemplo, en 1990 la región de ALC aportó 15% del total de GEI, en contraste con el 36% de los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) (excluyendo a Chile y México, que pertenecen al grupo de la OCDE) y con el 49% del resto del mundo. Aunque en términos absolutos el número total del toneladas emitidas de GEI aumentó en la década, en el 2000, el porcentaje relativo de las emisiones contribuidas por la región de ALC se redujo al 11%, mientras que el de los países de la OCDE (nuevamente excluyendo a Chile y México) aumentó a 38% y el del resto del mundo aumentó a 51%.

A pesar de que es reconocido que las TIC podrían asistir a otros sectores productivos para bajar sus emisiones de GEI, optimizando y desmaterializando productos y servicios, la tecnología no puede solucionar los problemas que nosotros, los seres humanos, hemos creado o agravado en el ambiente. Según un estudio reciente, un uso más eficaz de las TIC podría ayudar a reducir el 15% de las emisiones mundiales totales en 2020 (a través de videoconferencias, comercio electrónico, servicios gubernamentales electrónicos, edificios inteligentes, dispositivos inteligentes en las ciudades, etc.), lo que representa ahorros de carbono cinco veces superiores a las emisiones estimadas para todo el sector de las TIC[iv]y[v]. Sin embargo, parece improbable que la crisis de sustentabilidad  – provocada por la explotación injusta de la naturaleza, el despojo de recursos naturales de los pueblos originarios, los mercados desiguales y los modelos de alto consumo, todos ellos, factores que se expresan en el cambio climático – sea modificada simplemente por el incremento en el uso de las TIC y de  sus redes y dispositivos inteligentes.

Para realmente reducir los GEI parece importante observar un cambio en los medios de producción y consumo de energía. Ello implica cambios en el consumo de tecnología y de productos, incluyendo las TIC. El reto es entonces cómo lograr consumir menos y al mismo tiempo obtener los máximos beneficios de las TIC. ¡Vaya reto!

Particularmente dañinos para la sustentabilidad del planeta son los residuos provenientes de la industria de las TIC, que resultan no solo de la disposición final de productos tecnológicos, sino también de su producción. Los  Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), o residuos-e constituyen los componentes de desechos de más rápido crecimiento[vi]. Debe reconocerse su potencial peligrosidad para la salud humana. Sabido es que los trabajadores de la industria electrónica así como aquellos que desarman productos TIC sufren efectos en su salud debido a su exposición a componentes como cromo, cadmio, mercurio, plomo y retardantes de llama bromados[vii]. También Sabemos que el 70% de los residuos de plomo y mercurio en los vertederos proviene de residuos electrónicos[viii]. Algunos países latinoamericanos están incorporando paulatinamente la gestión de residuos-e en sus agendas políticas, entre ellos Costa Rica, Argentina, Brasil, Colombia, Perú[ix] y México. No obstante, en la mayoría de los países de ALC se desconocen los montos y destinos actuales de los equipos eléctricos y electrónicos obsoletos. Existen registros de solo un puñado de centros de reciclado de residuos-e.

Los residuos-e están alcanzando una masa crítica en América Latina[x]. A pesar de ello, existen pocos estudios destinados a analizar este complejo panorama. Solo algunas cifras ayudan a delinear el problema de la basura electrónica en la región. Prince, por ejemplo, indica que en la región de ALC aproximadamente 8-10% de todas las computadoras en servicio yacen en desuso, lo cual significa para el año 2008 alrededor de 84,5 millones de computadores[xi].

Aún así es difícil evaluar estas estadísticas con precisión dado que en la región de ALC es frecuente encontrar grandes cantidades de computadores reconstruidas y vendidas sin control ni registro. Esto también dificulta la posibilidad de aplicar una medida que actualmente se propone en Europa, la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), debido a que los productores no están claramente identificados. La REP es un instrumento político que extiende las responsabilidades de quien fabrica más allá de las actuales (respecto de la salud y seguridad de los trabajadores, la seguridad de los consumidores y los costos de producción) para también incluir la responsabilidad por el ciclo de vida de sus productos y de los embalajes asociados a ellos. Es esencial para la aplicación de la REP el mandato a los productores de recuperar los productos al término de su vida útil y de crear sistemas de circuito cerrado que prevengan la polución y el uso ineficiente de recursos[xii].

Los productos periféricos también deberían ser mesurados. A modo de ejemplo, durante el período de tres años entre 2009-2012 se estima que podrían quedar en desuso 17 millones de impresores en nuestra región[xiii]. También los accesorios como cartuchos para impresoras deberían ser tenidos en cuenta.

Se han realizado reuniones y firmado declaraciones con la intención de encontrar soluciones al problema de los residuos electrónicos. Se destacan las siguientes:

  •  La Organización de Estados Americanos (OEA) expresó en la Declaración de Santo Domingo: Gobernabilidad y Desarrollo en la Sociedad del Conocimiento[i], aprobada en 2006, su voluntad de cooperar y de establecer medidas adecuadas para prevenir y mitigar el impacto ambiental de los productos relacionados con las TIC durante su ciclo de vida y en la etapa de su reciclaje y desecho, de conformidad con el derecho internacional.
  •  El Acuerdo de Políticas del Mercosur, firmado en 2006, mandaba a sus estados miembro (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) a tomar medidas nacionales que aseguren que los productores e importadores asuman la responsabilidad por sus productos luego de la venta y uso.
  •  También en 2006 se realizó en Trinidad y Tobago una reunión para discutir el problema de los residuos-e en la subregión del Caribe. Se propuso formar una Asociación de Residuos-e del Caribe. Se encargó a Trinidad and Tobago Solid Waste Management Company Limited (SWMCOL) el aporte de algunos principios rectores para la gestión de residuos-e.
  •  Durante la Conferencia Ministerial de San Salvador en el marco del eLAC2010 se aprobó la creación de un grupo de trabajo sobre residuos tecnológicos[ii], en busca de cumplir con el objetivo número 82 de la Conferencia, de “promover el diseño de estrategias nacionales y la reglamentación sobre el manejo de los residuos tecnológicos para responder al impacto ambiental que causan y aprovechar su potencial en programas de reciclaje y reacondicionamiento, entre otros, así como crear un grupo de trabajo sobre este tema”.

Conclusiones

Es fundamental para la región, el desarrollo de políticas públicas nacionales y regionales que observen incentivar modelos de producción y consumo de TIC de una manera más sustentable, políticas basadas en modelos de producción limpia que contemplen el reuso y reciclamiento. Los modelos de producción deberían ser más amigables con la naturaleza y respetar los derechos de la Madre Tierra.

Es esencial para la región la obtención de información confiable sobre las emisiones relacionadas con las TIC, utilizando metodologías estandarizadas.  Para obtener informes y evaluar el impacto de las TIC en las emisiones sería necesario un esfuerzo conjunto de los sectores académicos, públicos, empresariales y de la sociedad civil.

Para la utilización de las TIC como modelo en la mitigación del cambio climático se requiere garantizar el acceso a banda ancha a precios asequibles, acompañado de programas sobre sensibilización desde la perspectiva de los usuarios y usuarias sobre las implicancias que tiene el consumo de energía y la producción de gases de efecto invernadero en la utilización de las TIC, con lo cual la población sería invitada a usarlas de un modo más sustentable.

Debemos poner especial atención en la producción de basura electrónica en la región. Debido al incremento en el uso de las TIC, se prevén aumentos considerables en los niveles de desechos finales electrónicos. También es importante la promoción del derecho a la información de la población en general, y de manera más específica, de los trabajadores, respecto de los riesgos de los residuos electrónicos. Serían muy positivas las acciones tendientes a la aplicación de la REP.

Las mujeres son aún más afectadas por las condiciones adversas ocasionadas por la crisis de sustentabilidad ambiental. Es por ello que resulta de particular relevancia generar fondos para programas de educación, de salud, de apoyo a la producción y otros temas, utilizando las TIC en el abordaje de las consecuencias devastadoras del cambio climático desde una perspectiva de género con especial foco en las mujeres y niñas. 

Traducción: María Florencia Roveri

 El informe original fue escrito en inglés.

 

NOTAS


[i]

www.iin.oea.org/2006/Res_36_AG_OAS/AGDEC_46_ingles.htm
[ii]www.eclac.org/cgi-bin/getprod.asp?xml=/socinfo/noticias/paginas/6/32566/P32566.xml&xsl=/socinfo/tpl/p18f-st.xsl&base=/socinfo/tpl/top-bottom.xsl
[i] rainforests.mongabay.com/amazon/amazon_climate_change.html
[ii] FAO (2010) Climate change and its impact in agricultural, forestry, and fisheries production in Latin America and the Caribbean, Thirty-First FAO Regional Conference for Latin America and the Caribbean, Panama, 26-30 Abril.
[iii] Estadísticas de Naciones Unidas y de ECLAC, respectivamente.
[iv] The Climate Group (2008). SMART 2020: Enabling the low carbon economy in the information age. www.smart2020.org/_assets/files/02_Smart2020Report.pdf
[v] www.itu.int/newsroom/press_releases/2009/NP09-es.html#1
[vi] Silva, U. (ed.) (2009) Gestión de residuos electrónicos en América Latina, Plataforma RELAC SUR/IDRC, Santiago, Chile.
[vii] Ver por ejemplos en  lib.bioinfo.pl/auid:4058337
[viii] greenti.wordpress.com/category/tendencias/page/2
[ix] Silva (2009) op.cit
[x] Ibid.
[xi] Prince, A. (2006) Recupero y reciclado de PC’s en LAC, Plataforma RELAC SUR/IDRC, Santiago, Chile.
[xii] www.eprworkinggroup.org/epr_principles_aug-2003.pdf
[xiii] Prince (2006) op. cit.
[i] www.tendencias21.net/Las-TIC-son-esenciales-para-resolver-el-cambio-climatico_a3544.html
[ii] cmpcc.org/
[iii] pwccc.wordpress.com/2010/08/16/the-proposals-of-%E2%80%9Cpeoples-agreement%E2%80%9D-in-the-texts-for/#more-2380

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