Peru

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Red Científica Peruana and Pontificia Universidad Católica del Perú

 

Mujeres contra la violencia: uso de internet como herramienta para la colaboración y el activismo 

Introducción

La violencia hacia las mujeres constituye una violación de los derechos humanos y una expresión de poder, dominación y control sobre el cuerpo y la vida de las mismas. Este tipo de violencia restringe el goce de derechos tales como la igualdad, la libertad, la autonomía y la integridad. La violencia hacia las mujeres se traduce en violación y secuestro, feminicidio, acoso de género y acoso sexual en la calle, y puede ser física y sicológica. Internet, como fenómeno social, ha sido uno de los escenarios de la violencia hacia las mujeres, tanto sicológica (ciberacoso), como física, como en los casos de fomento activo de ejercer violencia física contra ellas (con las páginas del odio, por ejemplo). Pero Internet también ha sido utilizada para combatir la violencia hacia las mujeres por parte de diferentes actores, tales como las organizaciones de la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales (ONG), los gobiernos y la academia. Este informe presenta experiencias de uso de internet para combatir la violencia hacia las mujeres en Perú.

Políticas y antecedentes políticos

Según Lisbeth Guillén, experta en participación cívica y política de la organización Manuela Ramos, el Perú ha dado varios pasos últimamente en cuanto al reconocimiento formal de los derechos de las mujeres. Un ejemplo ha sido la aprobación del Plan nacional para la igualdad de género 2012-2017. Los últimos cambios de este plan incluyen el reconocimiento del derecho a la herencia en las parejas no casadas y el anuncio de la alternancia de género en las listas de los partidos políticos. Estas políticas son positivas; sin embargo, es necesario vigilar su implementación especialmente en las zonas rurales, donde el estado no tiene presencia y son más frecuentes la desigualdad y la exclusión.

Además de lo mencionado anteriormente, está la ley sobre la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres que se aprobó en 2007 y que muestra una progreso significativo en su reciente implementación, junto con la condena del feminicidio como crimen y el debate actual sobre los crímenes del odio. Sin embargo, según la abogada Brenda Alvarez, de PROMSEX, el gobierno se niega a establecer metas en relación a los derechos sexuales y reproductivos, que constituyen una de las principales inquietudes en cuanto a la implementación de las políticas de equidad de género.

Si bien el uso de TIC aumentó entre las mujeres jóvenes en los últimos años, ya que 35% de la población femenina mayor de seis años las utiliza,1 su potencial para brindar nuevas oportunidades para las mujeres en la sociedad aún no queda claro, sobre todo en las zonas rurales. Según Andrea García, del proyecto Nuevas Trenzas,2 los teléfonos móviles se presentan como una oportunidad para ayudar a las mujeres jóvenes a cortar con el aislamiento – pero aún no hay suficientes pruebas de ello. 

Conseguir apoyo mediante el uso de las redes sociales

El Colectivo P.U.T.A.S. se creó en junio de 2011 para organizar la Marcha de las Putas de Lima ,3 quizá la primera demostración peruana contra el acoso sexual en la calle. Una de las integrantes del grupo recibió información sobre el movimiento a través de una amiga en Buenos Aires, a partir de esa información, creó una página de Facebook4 e invitó a varios amigos y amigas; pronto se corrió la voz (por email y por Facebook) y se juntaron alrededor de 20 mujeres para formar un colectivo con responsabilidades de comunicación, logística y finanzas, a fin de organizar la marcha en noviembre de 2011. También crearon una cuenta de Twitter fue tema de moda dos días antes de la demostración. Hubo cerca de 500 personas marchando por más de 50 cuadras el día de la protesta. Después de eso, la actividad se redujo por un tiempo y algunas personas se fueron del grupo, pero cuatro meses más tarde empezaron a trabajar de nuevo. Pidieron voluntarias por Facebook y usaron un formulario de Google para conseguir las postulaciones. Así, con nuevas voluntarias organizaron la segunda Marcha de las Putas de Lima.

Después de estos eventos, crearon Apala,5 una organización de la sociedad civil que se dedica al trabajo con violencia hacia las mujeres. Esta iniciativa es necesaria porque recibieron muchas quejas por parte de las mujeres por acoso callejero. Ahora se proponen ofrecer apoyo sicológico, social y legal. También usan Twitter para el intercambio de información.6 Su logro principal ha sido dar a conocer los problemas de las mujeres – no sólo mediante demostraciones, sino también en los medios de comunicación y encuentros académicos. El grupo ha encontrado cierta resistencia del gobierno local de Lima y la Secretaría de la Mujer, que rastrea lo que sucede en las redes sociales. También ha recibido críticas por su nombre (El acrónimo P.U.T.A.S. corresponde a “Por Una Transformación Auténtica de la Sociedad”). Son blanco de comentarios negativos por parte de los trols y han sido tema de varios debates agresivos en Facebook.

Paremos el Acoso Callejero es un proyecto de acción e investigación fundado en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y dirigido por la académica Elizabeth Vallejo. La probloema del acoso sexual en la calle no era tema de la academia, ni de los grupos políticos, hasta que se presentó este proyecto. Ni siquiera la mayor parte de la sociedad o los medios de comunicación lo consideraban problemático, salvo que ocurriera un acoso violento. El proyecto comenzó en febrero de 2012 como un observatorio virtual, basándose en la participación de varios voluntarios y voluntarias, estudiantes de diversos departamentos de la PUCP. Su objetivo era exponer el problema. Para ello, crearon un blog7 a fin de explicar los problemas que hay en torno del acoso sexual en la calle, y una página de Facebook8 que utilizan como plataforma de comunicación.

La página de Facebook resultó la herramienta más útil ya que, según Vallejo, “Todo pasa en Facebook”. También usan Twitter,9 principalmente para que sus seguidoras y seguidores sepan lo que sucede durante los eventos y por una herramienta de mapeo 10 que habilita a las personas a informar sobre incidentes de acoso. Esta herramienta de mapeo – lanzada en febrero de 2013 – ha sido un éxito, ya que recibió cientos de denuncias.

Pero el proyecto se ha visto enfrentado a dos grandes problemas: el primero es el troleo en su página de Facebook y el segundo es que, con las denuncias de acoso, no pueden hacer más que ofrecer apoyo sicológico y recomendar que se haga circular el informe sobre lo ocurrido por un número limitado de instituciones, como la policía de las mujeres, DEMUNAS (Defensoría de la Mujer) 11 y el programa municipalWarmi Wasi.12

De todas formas, han alcanzado varias de sus metas en poco más de un año. Los medios siguen informando ahora sobre el tema y Vallejo ha participado como invitada en varios programas de radio y televisión, al igual que otros miembros del proyecto. Uno de los objetivos es concientizar a la comunidad académica y se ha logrado que varios/as estudiantes elijan el problema del acoso sexual callejero 13 como tema de tesis. Todo ello ha tenido cierto impacto político sobre el gobierno local de Lima. El proyecto también ha tenido buenos resultados utilizando las redes sociales para criticar las acciones de compañías privadas que justifican o promueven implícitamente el acoso sexual. Por ejemplo, lograron que el Canal 2 de televisión rectificara un programa sobre “el piropo callejero”14 y que se modificara el diseño del baño de hombres de un restaurante. 15 Dado que este proyecto exitoso está llegando a su fin, están considerando crear una organización de la sociedad civil para seguir luchando por sus objetivos.

Justicia para Jhinna es una campaña de CHS Alternativo,16 una ONG que lucha contra la trata de personas. CHS utiliza internet para la difusión desde 2009, primero a través de un sitio web y luego, un canal de YouTube.17 En 2007, Jhinna Pinchi se vio tentada a trabajar en un bar de hombres (el nightclub La Noche) en Piura, donde la obligaron a quedarse y trabajar, dejando que los clientes le “inviten” cerveza, actuando como prostituta. En septiembre de 2009 logró escapar y denunció al dueño del bar por el negocio y por haberla secuestrado. Durante los dos años que estuvo cautiva, la drogaban y la violaban. También estuvo embarazada y dio a luz en el lugar. La mayoría de las víctimas del tráfico humano no consiguen escapar y las que lo logran, no hacen la denuncia. Esto hace que el caso de Jhinna sea único – y ese fue el motivo por el cual tuvo el apoyo de CHS desde que se conoció su situación, en noviembre de 2009. Hubo varias demoras en la respuesta de la justicia sobre su caso, lo que llevó a CHS a trabajar en una campaña para atraer la atención pública. La campaña comenzó con un documental titulado La Noche de Jhinna,18 presentado por primera vez en septiembre de 2011. Con esto lograron captar la atención de los medios, que ayudaron a conseguir protección para Jhinna gracias a un programa que tiene la Fiscalía Pública. En abril de 2012, CHS inició la segunda etapa de la campaña abriendo una página de Facebook19 que obtuvo apoyo de personalidades políticas, periodísticas y artísticas. CHS utiliza Facebook como plataforma principal para compartir información, lo que también opera como portal de acceso a otros contenidos de la campaña, como artículos de prensa escrita, fotos de los famosos y famosas que apoyan la causa, y novedades sobre el caso.

Sin embargo, los tribunales en primera instancia dictaminaron que el dueño del bar no era culpable. Por eso, la campaña está buscando apoyo social, mediático y político a fin de seguir luchando en los tribunales superiores. CHS considera que la atención de los medios, las demostraciones públicas en Piura y el hecho de que el caso tuviera cobertura en canales internacionales tales como la CNN son grandes logros. Jhinna sigue viviendo bajo vigilancia – lo que significa que no es libre – mientras espera que se haga justicia.

Otra organización, PROMSEX, se ha basado principalmente en las redes sociales y plataformas web para realizar campañas y acciones políticas, así como para difundir resultados de investigación y publicaciones sobre los derechos sexuales de las mujeres. PROMSEX considera que los medios sociales son muy importantes para unir fuerzas con otros grupos. Por ejemplo, se realizó una campaña a favor de la aprobación de un protocolo de aborto terapéutico en una página de Facebook llamada PATA (Protocolo de aborto terapéutico ahora)20 desarrollada junto con otras organizaciones feministas. La campaña atrajo más de 20 mil fans en un mes. Ahora están desarrollando otra iniciativa similar titulada “Déjala decidir”21 que apunta a legalizar el aborto en casos de violación y solicita firmas para presentar un proyecto de ley ante el Congreso. En este caso, se utilizan dos herramientas adicionales: Twitter y YouTube. Pero por ahora, Facebook sigue siendo el canal más eficiente. Esta campaña implica recolectar firmas de la gente en la calle. El trabajo en red ayuda a PROMSEX a unir fuerzas con diferentes grupos de activistas y estudiantes que se ponen en contacto con la organización y ofrecen apoyo y ayuda.

Conclusiones

Estas experiencias muestran que internet – sobre todo las aplicaciones de los medios sociales – ha sido útil para generar conciencia y dar visibilidad a las campañas en defensa de los derechos de las mujeres, además de expresar la voz de diferentes grupos que luchan contra la violencia hacia las mujeres. Estas herramientas han demostrado su poder como promotoras de participación en las demostraciones callejeras y otros eventos. Es evidente que al pulsar el botón “Voy” de un evento en Facebook, la persona no se compromete realmente a ir, y los/as organizadores/as de eventos lo saben, pero las redes sociales ayudan en cuanto a que brindan información sobre dichos eventos y motivan a la gente a participar.

Internet y las redes sociales han sido las principales herramientas para posicionar el acoso sexual callejero como tema en los medios y la academia peruana. Ahora se conoce este tipo de acoso gracias a los muchos testimonios, videos, opiniones y debates lanzados a través de las redes sociales.

Los datos geográficos que hay en línea sobre delitos callejeros se comparten en las redes sociales y son útiles para prevenir a las personas, evitando así que vayan a sitios inseguros. Los teléfonos móviles se utilizan como herramienta de defensa cuando tienen una cámara conectada a internet que expone públicamente el rostro y el comportamiento de los agresores.

Ahora la gente en general, los y las responsables de la formulación de políticas, los medios y los/as funcionarios/as públicos/as pueden conseguir información fácilmente sobre casos de violencia hacia las mujeres, y esto no se debe al alto número, sino al hecho de que están disponibles en internet. La información es creada por actores interesados y compartida en las redes sociales. Esto sirve para incrementar la toma de conciencia, pero no necesariamente alcanza para evitar el problema.

Cambiar las políticas públicas es mucho más difícil que obtener apoyo en los medios sociales. Para que ocurra el cambio, tiene que haber apoyo de los medios – incluso los medios sociales. También se necesitan datos estadísticos adecuados y contacto con los y las responsables de la formulación de políticas. Los problemas deberían escucharse en los medios tradicionales, y los y las responsables de formular poĺíticas tendrían que recibir la información correcta en el momento indicado.

Las declaraciones recientes del presidente del Consejo de ministros, que se comprometió públicamente a iniciar acciones para combatir el acoso callejero, prueban que esta campaña y los temas que plantea han entrado en la órbita de intereses del gobierno.

Pasos a seguir

  • Rastrear las acciones que planea implementar el gobierno para combatir el acoso sexual en la calle.

  • Complementar las campañas virtuales con acciones en los espacios públicos donde más frecuentemente ocurren los incidentes. Por ejemplo, existe una iniciativa de colocar banners que apunten hacia los edificios en construcción con la leyenda “Aquí respetamos a las mujeres”.

  • Es necesario desarrollar la capacidad de conectarse a la red más allá de cuáles sean las herramientas de acceso disponibles para el público. También se deben crear formularios fáciles de usar para registrar casos de violencia de género. Y además, hay que desarrollar la capacidad de registrar estas situaciones mediante el uso de herramientas electrónicas – es necesario que también se realicen reformas legislativas ad hoc como apoyo a este sistema de registro de casos de violencia hacia las mujeres.

  • Las instituciones públicas relevantes, como el Ministerio de la Mujer, los gobiernos locales y la policía, deberían tener en cuenta la información recolectada a través de las redes sociales o las herramientas GIS para informar sobre sus políticas y acciones.

 


 

 

11 Municipal Ombudsman for Children and Adolescents

12 Programa municipal que ayuda a mujeres, niños y adulotos mayores afectados la violencia doméstica, sexual o de género Warmi Wasi significa “Casa de la mujer” en quechua.

 

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