Bolivia

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Fundación REDES

Prevención de la violencia digital en la escuela

Introducción

Del 20 de septiembre al 15 de noviembre de 2012, 1.121 estudiantes de nueve Unidades educativas recibieron capacitación en 40 talleres de prevención de violencia digital en los municipios de Cercado, Tiquipaya y Colcapirhua del departamento de Cochabamba. El contenido de los talleres fue desarrollado por expertos en gobernanza de internet de la Fundación REDES, basándose en la importancia de educar a las nuevas generaciones en el funcionamiento integral de internet para que puedan ejercer sus derechos humanos y también para reducir comportamientos peligrosos en línea.

Para la realización de los talleres fue necesario desarrollar una metodología introductoria para las escuelas que no cuentan con experiencia, políticas, ni acciones de prevención o atención de delitos informáticos. Las visitas de diagnóstico y reconocimiento mostraron que dichas escuelas carecen de infraestructura tecnológica y de conectividad adecuadas, lo que limita el proceso de formación utilizando internet. En general, los maestros menores de 30 años demuestran mayor interés en el tema y, por otro lado, se observa un alto desinterés y desconocimiento por parte de padres y madres en cuanto a los riesgos y la vulnerabilidad de sus hijos e hijas en la web. Se utilizaron videojuegos educativos on-line con el software libre y gratuito [1], utilizando una conexión móvil de la Fundación REDES.

Delitos informáticos y tipos de violencia digital comunes en Bolivia

La Fundación REDES está abriendo un nuevo campo de investigación y trabajo que seguramente sea de gran interés tanto para Bolivia, como para el resto de América Latina. Hay una delgada línea entre los “delitos informáticos” que pueden ser tipificados en diferentes grados en las legislaciones nacionales la “violencia digital” que no se reconoce, ni se penaliza, pero cuya práctica generalizada afecta a mucha gente. 

Bolivia no cuenta con un marco jurídico que tipifique y sancione específicamente el ciberdelito. Tampoco hay capacidad institucional para enfrentarlos ya que, a fines de 2008 se cerró la División de delitos informáticos de la Fuerza especial de lucha contra el crimen, dependiente de la Policía Nacional. En el sistema judicial, sobresale la falta de jueces especializados; y en el sector público, es evidente la falta de personal capacitado en Defensorías municipales de la niñez y adolescencia, Brigadas de protección a la familia y en Servicios legales integrales municipales. En todas las escuelas del país, maestros, padres y madres, y estudiantes ignoran cómo lidiar con casos de violencia digital.

El nudo problemático radica en que, ya sea que se considere como delito (en términos legales) o como violencia digital (en términos sociales, ) se trata de una violación de los  derechos humanos de varios grupos de la población boliviana, en particular mujeres, niñas, niños, adolescentes, jóvenes y población de la diversidad sexual.

Desde 2010, la Fundación REDES se dedica a denunciar ante la opinión pública que en Bolivia se están cometiendo varios delitos contra estudiantes en internet: phishing, hacking, pornografía, pornografía infantil, lolicon [2]/shotacon [3], sexting, grooming, trata de imágenes personales, adicción a internet, plagio, entre otros. [4]

En los talleres realizados en 2012, se observó que las vulneraciones de derechos en línea se producen porque las personas incurren en los siguientes “Comportamientos de riesgo digital”: a) valoración positiva de tener muchos contactos con desconocidos y popularidad en redes sociales; b) considerar que el teléfono celular es un dispositivo efectivo para controlar personas (familia, parejas, empleados), para el hostigamiento y la dependencia psicológica a través de SMS y llamadas telefónicas; c) considerar que  acceder a información personal de cuentas de correo y redes sociales es una práctica común; d) tener una auto-percepción de total vulnerabilidad ante la práctica común de acoso por SMS y llamadas anónimas (“no se puede hacer nada”); e)  exposición a video-juegos y contenido digital interactivo violento; f)  uso indiscriminado de etiquetas y de la imagen de otras personas en redes sociales e internet; h) libre acceso a pornografía en cibercafés públicos y a contenidos sujetos a control parental  por adquisición de DVD piratas; i)reconocimiento social positivo de la adicción a internet por tratarse de un servicio caro y con alto valor simbólico.

Datos relevantes

Las investigaciones desarrolladas por la Fundación REDES demuestran que la mayoría de los y las adolescentes y jóvenes están expuestos a la vulneración de sus derechos en las redes sociales. En mayo de 2012 se registraron 966.560 adolescentes y jóvenes bolivianos entre 13 a 24 años de edad, con cuentas personales en la red social Facebook, constituyéndose en víctimas potenciales de violencia digital y ciberdelitos.

Un estudio realizado por Fundación REDES con 700 estudiantes en 2010 demostró que hay un alto índice de exposición de las nuevas generaciones a la violencia a través de internet y el teléfono móvil, pues en la ciudad de La Paz:

• Diez de cada 10 estudiantes desconocen métodos que les permitan encontrar información especializada de manera rápida y eficiente en internet.

• Siete de cada 10 estudiantes se desvían de su búsqueda cuando aparecen ventanas emergentes o hipervínculos.

• Siete de cada 10 estudiantes aceptan contactos con desconocidos en redes sociales y se muestran por cámara web o intercambian fotografías.

• Tres de cada 10 concretan encuentros casuales con esos individuos previamente desconocidos (generalmente sexuales).
 

• No existen referencias sobre la búsqueda de información orientada al ejercicio de sus propios derechos humanos.

• Desconocen que hay una relación directa entre uso de teléfono celular y ejercicio de derechos humanos.

Nuevas exploraciones realizadas en 2012, con 1.121 adolescentes, revelaron además que: 

• Diez de cada 10 adolescentes vieron videos de peleas de estudiantes de colegios bolivianos en celulares y/o internet.

• Diez de cada 10 estudiantes reciben frecuentemente mensajes falsos y fraudulentos (phishing) en sus celulares, incluyendo premios engañosos relacionados a casos de captación de personas para fines de trata, tráfico y/o violencia sexual.

• Diez de cada 10 estudiantes conoce a una compañera/o cuya cuenta de correo o juegos en red fue hackeada.

• Cuatro de cada 10 estudiantes reconocen haber perdido sus cuentas por usar cibercafés (indagaciones posteriores demuestran que los administradores de los cibercafés utilizan software para controlar la navegación de mujeres adultas y adolescentes).

• Diez de cada 10 estudiantes acceden desde cibercafés, pese a tener acceso en su hogar o en casa de familiares y amigos. Los cibercafés son espacios de socialización.

• Ningún cibercafé utiliza medidas de seguridad para la protección de niñas y adolescentes.

Además, en las comunidades educativas se halló que:

• La comunidad educativa no está preparada para el abordaje de la violencia digital en sus escuelas.

• Madres, padres de familia, docentes y autoridades educativas temen a la tecnología y se amparan en el mito que sus hijos adolescentes “la dominan mejor que ellos”.

• Los y las adolescentes no tienen una mayor comprensión de la tecnología, sino que sólo saben hacer uso de aplicaciones comerciales y operaciones que los exponen a riesgos y delitos informáticos.

• La metodología de trabajo requiere conocer cómo funciona Internet para poder enseñar a niñas, adolescentes y adultos a interactuar en medios digitales, ejerciendo sus derechos y eliminando la violencia digital.

• En Internet se producen prácticas  cotidianas que vulneran los derechos de las niñas y las mujeres jóvenes: misoginia en línea; violencia sexual digital; machismo y patriarcado en línea; homofobia, racismo y xenofobia.

Apuntes finales

El país no cuenta con una normativa específica sobre delitos informáticos. Tampoco existe un marco conceptual, ni metodologías que faciliten un abordaje integral de los efectos sociales del uso de internet y los dispositivos móviles enlas nuevas generaciones. Hay que destacar la particular vulnerabilidad de las mujeres y las niñas en la cultura digital boliviana.

Fundación REDES (La Paz) y Fundación CREPUM (Cochabamba) están trabajando en la tipificación de la violencia digital, y están a la luz de nuevos hallazgos de un nuevo delito:  violencia sexual digital. Este aporte de investigación es inédito en Bolivia y América Latina.

La investigación apunta a  educar a las nuevas generaciones, en general, y a las mujeres, en particular, para configurar el control de su privacidad en todas las cuentas de correo electrónico, redes sociales, juegos en red y equipos de uso personal y público, incluyendo aplicaciones de telefonía móvil.

Con la popularidad y uso masivo de las redes sociales y juegos en red, muchos niños, niñas y adolescentes, brindan sus datos personales sin considerar que toda su información es visible para cualquier persona y en todo el mundo. Según la sicóloga Miriam Rojas, experta de la Fundación CREPUM en tratamiento de trastornos de la violencia digital : “Hay una tendencia a hacer cada vez más pública la información personal de adolescentes en internet; la misma se encuentra relacionada con las lógicas de consumo y moda. Nuestros adolescentes imitan las imágenes que observan en internet, se muestran como estrellas de cine, rock stars, celebridades y top models, asumen que ellos mismos, sus cuerpos e imágenes, son productos para ofertar en sus redes sociales como si fuera un mercado, sin considerar que se están desarrollando potenciales comportamientos de riesgo digital”.

Acciones por desarrollar

Los Comportamientos de riesgo digital (CRD) son aquéllas acciones generalizadas por las que las personas sobreexponen sus datos personales e información privada en internet. Esta tendencia se sostiene en un falso sentido de confianza o en una supuesta necesidad de acceso a distintos servicios disponibles en internet (juegos, redes sociales, sitios web, aplicaciones). Para acceder a esos servicios (ya sea mediante computadoras, tabletas, celulares inteligentes , o más recientemente, la televisión  digital), la gente se siente obligada a dar información.

Las familias bolivianas tienen una elevada aceptación de los cibercafés y telecentros, que consideran como centros de esparcimiento y recreación. Esta percepción afecta seriamente el comportamiento en línea de las personas, ya sea en puntos de acceso público a internet, en el hogar, o en los centros de educación, y la forma de socialización. Esto se debe sobre todo a una sobreexposición y normalización de contenidos dañinos que se encuentran en la web – y esta exposición requiere atención urgente. 


[2] en.wikipedia.org/wiki/Lolicon

[3] en.wikipedia.org/wiki/Shotacon

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